domingo, 15 de julio de 2007


Pabellón criollo
Preparar
un kilo de arroz
en una olla limpia y decente;
cuide,
con atención
de laboratorio experimental,
que el arroz quede a punto.
Tenga en cuenta este deseo gastronómico:
Cocinar es una de las tantas formas de hacer el amor.
En otra olla cualquiera, ya no importa la decencia,
guisar un sentimental kilo y medio de caraotas,
esos frijoles que son casi azules de tan negros,
mayor razón cartesiana para dejarlos en remojo.
Para este guisado usar el método simple con sentido común,
tal como lo define Descartes en su Discurso del Método, es decir,
no mezquine la humilde cebolla picada fina,
un par de ajos –antídoto contra toda mala metafísica-
y puré de tomate, que hará que este guiso sea magistral.
Desocupe esa olla limpia y decente
donde cocinó el arroz y prepare
dos kilos de falda de ternera joven
que mechada va a estar en una delgada cama de cebollas perfumadas
con aceite para que, a música lenta, su cocción sea inolvidable.
Disponga en una fuente ovalada –de tan ovalada elegante y silenciosa-
el emocionado arroz en un sector,
y en el otro al lado de la tentación de la carne
los frijoles que ya han triunfado integrando América latina.
Poetas venezolanos
Te enero, te febrero, te marzo.
Me abrilas, me mayas, me junias.
Te julio, te agosto, te septiembro.
Me octubras, me noviembras, me diciembras.

Alejandra Segovia
Caracas, Venezuela
Somari

De saber que te llamabas penumbra
yo te habría sido escondite
agujero
o zanja solitaria

Pero te hiciste llamar mediodía
y no te hallo
en el resplandor

Gustavo Pereira- Poesía de Bolsillo
Fondo Editorial del Caribe
Anzoátegui - Venezuela

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